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El día 2 inauguraron una exposición nueva en el museo de mi pueblo: La metamorfosis del espacio urbano. Algemesí 1789-2018. Me pareció una exposición muy curiosa y con un gran potencial ya que los años que han puesto de margen son muy significativos y han pasado muchas cosas desde entonces, en aquella época teníamos a Goya como pintor de cámara de Carlos IV y con eso os digo todo.

Los edificios no se construyen igual, las calles no se trazan de la misma manera, las plazas eran diferentes a las actuales, los parques, los mercados, los colegios, las iglesias… incluso el propio pavimento y la iluminación de las farolas. De hecho mirad si han cambiado las cosas que en la estación donde cojo el tren todos los días en aquel momento lo que llegaba era la locomotora de vapor, aunque la estación sigue siendo exactamente la misma desde fuera.

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La exposición está llena de fotografías de época, planos, mapas y libros antiguos, pero nada más lejos de la realidad, la exposición se encuentra en un pasillo muy pequeño del museo, una risa vamos, es tan solo lo que podéis ver aquí:

Hay muy pocas cosas y tan solo vemos un texto inicial extra gigante donde te explica el cambio que ha habido con los años, un texto que se hace pesado y que yo habría dividido en varios fragmentos y puesto a lo largo de la exposición, a ser posible al lado de fotografías con ejemplos que corroboraran la información que se estaba dando como por ejemplo la fachada de las casas, los corrales del interior…

Cuando nos fijamos en el título de la exposición vemos que pone metamorfosis. Una metamorfosis es un cambio, una evolución. Aquí no nos muestran esa evolución, no nos enseñan por ejemplo una plaza y nos ponen las diferentes fases de antes y de ahora, tan solo encontramos fotos aleatorias, de puntos diferentes y nada más. Osea, lo que viene siendo una exposición de fotografías antiguas de archivo.

Mis expectativas eran bastante más altas, yo habría explicado un poco la historia de cada sitio, lo que había, lo que se podía hacer, cómo se hizo, por qué cambió, cuándo cambió y si fue a mejor, a peor… Menos mal que me acompañó mi padre y reconoció muchos sitios y me contó algunas historias o edificios significativos de los que se acordaba porque si llego a ir por mi cuenta me habría perdido la mitad. 

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¿Qué conclusión puede sacar un joven de esta exposición? Lo viejas que son las calles de su pueblo y lo mucho (o poco) que han cambiado. Pero nada más. Con las historias de mi padre he podido enterarme de mucho más. Por qué no poner historias a los lados de las fotos con alguna anécdota, la historia del lugar, no sé, algo de chicha.

Luego la gente se pregunta porque los jóvenes no van a los museos. Pero es que primero los museos tendrían que ir a los jóvenes.

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