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Este es otro de los maravillosos trabajos que me han puesto este año y aquí os lo traigo. Se trataba de coger un objeto (como una taza por ejemplo, o una camiseta) que contuviera plasmada una obra de arte y hacer una reflexión sobre ello. En mi caso no quería coger un objeto sin más y al final me decidí por hablar de los tatuajes, aunque no sean objetos hahaha la cuestión era reflexionar sobre algo que no fuera arte y que contuviera arte, y que no fuera pintura, escultura y arquitectura.

Yo me centré sobretodo en obras surrealistas, en concreto basadas en obras de Magritte.

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Esto no es una pipa


La reproducción de obras de arte

Frecuentemente utilizamos nuestro cuerpo como lienzo de obras de arte, y cuando hablo de obras de arte no estoy refiriéndome a los tatuajes que tienen símbolos, huellas de animales o nombres y frases hechas, sino a las verdaderas obras de arte creadas por pintores y fotógrafos de la historia. De alguna forma hagamos nuestras estas obras, compartimos las ideas que expresan a través de ellas y homenajeamos a nuestros ídolos trayéndolos a la piel.

La reproducción de las obras de arte, como ya decía Walter Benjamin en su obra La obra de arte en la época de su reproducción técnica, provoca que una obra de arte deje de ser auténtica. Pero esta idea de reproducción es innata en nosotros puesto que copiamos todo, primero el que hacen nuestros padres, el que hacen nuestros compañeros y amigos, el que hace la sociedad. También hemos copiado a lo largo de la historia miles de libros, uno detrás otro desde los primeros manuscritos iluminados que se hacían a los monasterios y con la aparición de la imprenta. Ya antiguamente se copiaban obras de arte en los escaparates de los talleres, también en las academias la formación de los artistas consistía en copiar dibujos ya hechos para conseguir la fidelidad de un modelo.

No será hasta la aparición de la Bauhaus que se rompe la tradición, se deja atrás la copia del modelo y se estimula la creatividad con formas geométricas, abstractas y básicas que pueden conducir al artista por su propio camino. En la actualidad, la formación artística sigue trabajando con modelos y ejercicios de copia, y, desgraciadamente, la aportación de las vanguardias ha quedado sólo en una contribución válida pero secundaría frente el modelo tradicional.

Hoy en día, las masas quieren acaparar todo lo que se pueda y se acercan a las obras de arte de la forma más barata, como pueden ser reproducciones a través de pósteres, objetos cotidianos como tazas de porcelana, gorras, faldas, etc. Este fenómeno de la reproducción y de la compra compulsiva viene dado por los medios y la agonía social de las modas. Con ellas, el arte pierde su esencia crítica y sus valores, y se convierte en una mera imagen que nos gusta estéticamente y que sirve para decorar fundas de móviles, perdiendo gradualmente su significado y poniendo por encima de todo la belleza estética.

Estoy totalmente a favor de que la sociedad tenga acceso a las obras de arte y a la cultura, de forma abierta y totalmente gratuita para todas las clases sociales, pero al mismo tiempo parece ser que la obra de arte deja de tener valor, deja de ser única e irrepetible y se convierte en un producto masificado.

Estamos acostumbrados a ver las obras de arte a los museos, pero hay arte más allá de estas instituciones como por ejemplo el arte efímero, el arte del graffiti o los mismos tatuajes.

Las razones por las que nos tatuamos en occidente son muchas, es irónico porque una de ellas es que buscamos la originalidad, cosa que con la continúa reproducción se pierde. La otra es el significado que tienen las imágenes, a pesar de que no nos represento o no tenga nada a ver en nosotros. Cómo decía Magritte “Todo lo que vemos esconde otra cosa, siempre queremos ver aquello que está escondido detrás de aquello que vemos” Los seres humanos tendemos a buscar un significado en todas las cosas, y más todavía cuando se trata de los tatuajes puesto que son permanentes y esto los otorga una categoría especial dentro de nuestras vidas. Pero con el tiempo, los tatuajes, de la misma forma que la pintura, han pasado de tener un significado a ser totalmente estéticos, y la principal causa es la masificación constante de los productos, la copia, el querer tener el mismo que tiene todo el mundo, encajar.

A mi forma de verlo, el tatuaje es un arte en sí mismo, y la reproducción de obras de arte en la piel viene a ser muy parecida a la formación artística tradicional (y actual) de la copia y reproducción. Los tatuadores han sido primero artistas para poder hacer estas recreaciones del lienzo al cuerpo, y tienen que tener la capacidad de dibujar aquello que el cliente quiere, es mucho trabajo puesto que no sólo tiene que hacer una representación sino que esta tiene que reflejar el que el cliente quiere transmitir al contrario de lo que se ha hecho tradicionalmente, donde el autor es quien expresa los sentimientos.

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El falso espejo

La vanguardia en la actualidad

Los tatuajes son dibujos que tratan de reflejar algo, se puede relacionar con el expresionismo, porque no sólo pueden definir cosas buenas, sino también recordarnos algún tipo de angustia personal interior, y al mismo tiempo nos ayudan a superarla y recordarla, como por ejemplo haber salido de una enfermedad muy fuerte, haber perdido un familiar o acabar con una adicción.

Una de las principales aportaciones de las vanguardias es la libertad de expresión, la rotura con aquello establecido y la representación tradicional. El tatuaje, hace unos siglos, estaba mal visto porque identificaba personas dentro de una clase social y grupos marginales, tener un tatuaje era una vergüenza y era una forma de estar marcado de por vida, pero hoy esto a cambiado, el tatuaje ha ido evolucionando, de la misma forma que lo ha hecho el arte de vanguardia, se encuentra en constante cambio y experimentación. En parte, este hecho se ha dado gracias al Body-Arte, un arte muy conceptual de los años 60 donde el cuerpo se tatua, se perfora y se pinta.

Ya dijo René Magritte:

El surrealismo es revolucionario puesto que es el enemigo irreducible de todos los valores ideológicos burgueses que retienen el mundo en las horribles condiciones actuales

Esta frase muestra cómo hemos hecho frente a la norma aceptada por la sociedad y hemos ido cambiando nuestra forma de pensar. Otra vez, evolución. También observamos otra característica de la vanguardia que tiene relación con los tatuajes, la provocación  y el escándalo, la rotura de los modelos y los valores que se habían impuesto hasta entonces.

Las obras de Magritte son muy racionales puesto que este pintor cuestionaba la relación entre el objeto pintado y el objeto real. Su arte es muy conocido porque se trata de imágenes muy sugerentes y que plantean un conflicto con nuestra identidad. El surrealismo ha sido una de las vanguardias más aceptadas porque se reconoce el realismo formal, el espectador reconoce lo que aparece a la obra, a pesar de ser imágenes extravagantes y difíciles de entender pero están muy bien hechas desde el punto de vista académico, se puede resumir como un lenguaje realista que da lugar a un mundo no realista.

Magritte además mostraba las preocupaciones filosóficas de la época y que hoy en día todavía compartimos, como el mito de la caverna de Platón, cuestionando  la representación de las cosas y la propia realidad.

Entonces, lo que vemos es que el tatuador se sitúa al mismo nivel que el pintor o el arquitecto, es un artista más pero adaptado a la actualidad y con un nuevo soporte, y el tatuaje se convierte en una nueva forma de expresión humana. Es como una carta de presentación que puede indicar el grupo al que pertenecemos, aquello que nos gusta, aquello con el que nos sentimos identificados, recordarnos algún acontecimiento importante de nuestra vida… es un reflejo del que somos o de porque somos cómo somos, y también refleja la sociedad en la que vivimos, puesto que el arte está influido siempre por las modas, y las preocupaciones de la época.

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El hijo del hombre

El tatuaje como arte conceptual

El arte conceptual es un tipo de arte donde aquello importante es la idea y no la obra en sí. Su temática pretende criticar la sociedad o hacer una denuncia recurriendo a la ironía y buscando la reflexión y una lectura profunda del objeto artístico. Una de las formas de hacer arte conceptual es el Body Arte, utilizar el cuerpo como lienzo, como medio de comunicación. Realmente, el arte conceptual podría decirse que es contravanguardista, porque rompe con el mundo del arte, critica este ámbito.

Uno de los artistas conceptuales más importantes es Piero Manzoni, que firmaba el cuerpo de las personas y denominaba a estas obras “esculturas móviles”. ¿Esto quiere decir que si tal vez me tatue su firma, paso a ser directamente una obra de arte? Quizás sí, pero por otro lado también nace la cuestión de que pasamos a ser parto de un individuo, pasamos a ser propiedad de una persona ajena a nosotros.

También Joseph Kosuth fue un artista conceptual, con su obra “tres sillas” vemos una gran relación con Magritte por el juego del lenguaje.

En definitiva, se podría decir del tatuaje que es un arte conceptual porque se trata en muchos casos de un arte donde el artista, que sería el sujeto que se tatúa, piensa la idea pero no ejecuta su propia obra.

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Los amantes

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