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Bienvenidos una semana más al proyecto artístico. Creo que ya hemos llegado a la recta final del proyecto y quedan unos pocos meses para terminarlo, el verano será duro porque ya no tengo clase y muchas de las ideas de los cuadros los sacaba de ahí, así que tendré que buscar la inspiración en otro sitio.

Hoy quería traeros algo diferente. No os voy a hablar de un artista, ni de una obra, sino de una exposición. Y esto me lleva también a pensar que podría hablaros de las diferentes exposiciones que visito de vez en cuando en varios museos a lo largo del año. ¿Qué os parece la idea?


Miradas fotográficas

La exposición de Miradas Fotográficas nace a raíz de los trabajos mandados por Alberto Adsuara, profesor de la Escuela Superior de Arte y Tecnología. Estos trabajos consisten en interpretar o recrear las obras de arte de las colecciones permanentes del museo de Bellas Artes de Valencia, como parte de la asignatura de fotografía. La exposición cuenta con 30 fotografías que recrean obras de Vicent Macip, Pizano, Asensio Julià, etc.

La sala de exposición que alberga la colección de Miradas Fotográficas es la Sala Joanes de exposiciones temporales. Su ambientación tiene una luz natural nula y otra artificial muy tenue enfocada únicamente en los cuadros, son luces individuales dirigidas y no generales que lo que producen es que nos centremos en las obras. Los cuadros se encuentran a la misma altura, siempre a una distancia óptima para su visualización, en línea con los ojos. Acompañados de cartelas que incorporan el nombre del autor, el de la obra y el de la pintura original, así como un soporte en imagen para que se pueda hacer la comparación del original y la interpretación.

 

Su recorrido es libre, pero tiene un sentido cronológico. En la entrada se encuentra el catálogo que explica la exposición, y además un video que la complementa. Antes de dar paso a la exposición propiamente dicha, hay una pared que hace de barrera, para que, desde dentro, se conserve esta ambientación y recogimiento. Algunas paredes están hechas de pladur, es decir, no son fijas, por lo que se pueden mover, poner y quitar, en función de la necesidad de cada exposición, y sirven para que la superficie expositiva sea mayor.

Las fotografías contrastan con las paredes del fondo, pintadas de un color gris claro. Los marcos son negros porque la mayoría de las fotografías son oscuras y esto provoca que se fundan tanto marco como pared en la propia fotografía y no nos provoque fatiga visual.

En general, se trata de una exposición que une modernidad y contemporaneidad con nuestro el patrimonio antiguo que se conserva en el museo. Es una forma de aproximar a los jóvenes. Es una exposición con un diálogo claro, cuyas fotografías hablan por sí mismas. Además, sirve como excusa al museo para crear una exposición propia inspirada en esta, a través de un concurso de recreación de cuadros que está activo en su página de Facebook

 

 

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