Conocí a Gombrich a través de la carrera. Oh! El gran Gombrich! Lo que me explicaron de él fue que era un historiador del arte que acercó el arte a la sociedad, a aquellos que no tenían recursos para estudiarla, cuya economía era baja y no podían permitirse entrar en los círculos de la élite. La cultura era solo para las clases altas. Gombrich quiso acercarla a las clases bajas también, porque la cultura es un derecho y no debería de justificar tu clase social. Digamos que Gombrich es el putísimo Dios para los historiadores del arte.

Gombrich ha escrito muchos libros, entre los cuales el más famoso es el de La historia del Arte. Pero hoy no os vengo a hablar de este magnífico libro, ese lo dejaremos para más adelante. Hoy os traigo Breve historia del mundo.

Ni os imagináis lo que lo he disfrutado. Me esperaba el típico libro de historia, aunque breve (de ahí el título) de cada cosa que pasa. Pero al contrario, ha sido como un diálogo entre Gombrich y yo, un diálogo ameno, sencillo y fluído. Da pie a muchas comparaciones que incluso se pueden explicar a un niño pero sin llegar a ser infantilismos ni boberías. También hace una especie de reflexión sobre la raza humana.

Breve historia del mundo cuenta con 40 capítulos que van desde la prehistoria hasta lo que le ha tocado vivir a él, la segunda guerra mundial.

Como no puedo reseñaros el libro ni resumirlo mas de lo que lo he hecho, os voy a poner una serie de frases que espero que hablen por mí. Seguro que os hacen ver mejor que yo de qué forma se comunica Gombrich con las personas y como les hace llegar la información de forma que se entienda:

  1. Todavía hoy se habla de vandalismo, aunque los vándalos no fueron en realidad peores que muchos otros.
  2. El último emperador romano tenía un curioso nombre: Se llamaba Rómulo Augústulo. Recuerda que el primer rey de Roma, su fundador, se llamaba Rómulo; y el primer emperador romano, Augusto.
  3. Con el año 476 comienza una nueva era, la Edad Media, llamada así sencillamente por encontrarse entre la Antigüedad y la Edad Moderna.
  4. Clodoveo, pues, se había hecho bautizar, a sí y a su pueblo, probablemente porque creía que el dios de los cristianos era un poderoso demonio que le ayudaría a triunfar.
  5. Lo que aquí quiero mostrarte es lo difícil de llegar a saber, después de más de 900 años, qué sucedió en realidad.
  6. Los hijos de los vasallos eran a su vez vasallos, y los hijos de los caballeros, caballeros. No había gran diferencia con la antigua India y sus distintas castas.
  7. Y de pronto, lo advierten; como tú cuando examinas antiguos cuadernos de clase. Entonces se sienten ufanos y dicen: <somos la nueva era>. Y suelen añadir: <Antes, la gente era estúpida!>
  8. Una antigua leyenda mexicana decía que algún día, llegarían del Este hijos blancos del Sol para tomar posesión del país. Se creía que los españoles eran esos dioses blancos, pero más bien eran demonios blancos.

Lo mejor, chicos, es que Gombrich no se centra en la historia del mundo occidental, que solemos estudiar constantemente, sino que habla también de lo que pasa en la Índia, en China, en Rúsia, África, América, etc.

Además puedes ir saltándote capítulos, aunque mola mucho más leerlo de seguido porque continuamente hace referencias anteriores que nos ayudan a situarnos mejor. Por último, el capítulo 40 es una especie de reflexión sobre lo que ha escrito y cómo vivió él la Segunda Guerra Mundial. Os dejo una de las reflexiones para terminar con este análisis y espero que os animéis a leerlo. Yo creo que es un buen libro para leer a los niños (aproximadamente de 12 años obviamente no de 3) y explicarles de una forma muy objetiva la historia del mundo.

En el capítulo “La verdadera Edad Moderna” se puede leer que la Edad Moderna no comenzó hasta que los pensamientos de las personas abandonaron la brutalidad de los tiempos anteriores […] Cuando escribía esto, me parecía realmente impensable que pudiéramos rebajarnos nuevamente hasta perseguir a personas con creencias distintas a las nuestras, extraerles confesiones mediante torturas o incluso, negar los derechos humanos. Pero, lo que entonces me resultaba impensable ocurrió, después de todo. 

Y por si no fuera poco, hay otra reflexión que hago yo adaptada a nuestros tiempos.

Hoy en día, en las escuelas, los jóvenes son intolerantes, se ríen de otros por su forma de vestir, por su color de pelo, de piel, tipo de nariz o de ojos, lo que sea. Basta con que una persona sea diferente del resto para que se convierta en víctima. ¿No es lo mismo adaptado a nuestra propia sociedad? Terminaremos matándonos entre todos. Valores. Eso es lo que nos falta.

alvin2btoffler

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