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Mito de los Horacios

El juramento de los Horacios es una obra basada en el mito de los Horacios, que se encuentra en el libro Ab urbe condita, escrito por Tito Livio en el siglo VIII a.C, y más concretamente del capítulo XXIV al XXVI del Libro I.

En la traducción de Antonio Cobos, doctor en filología clásica, resume el mito en dos grupos de tres mellizos ubicados en dos ciudades diferentes – Romanos y Albanos – que se disputaban el control de las ciudades, y ambos territorios decidieron enfrentar a 3 mellizos de cada ciudad. Los romanos a los Horacios y los albanos a los Curiaceos. La historia cuenta que los hermanos Curiacios consiguen derrotar a dos de los Horacios, pero el tercero, ya solo, decide separar a los Curiacios para equilibrar la pelea en un 1 vs 1. Finalmente el hermano Horacio acaba victorioso la lucha venciendo a todos y cada uno de los Curiacios, pero, al volver a Roma, su hermana, que estaba prometida con uno de esos Curiacios, rompe en llanto tras la muerte de su amado. Horacio entonces la mata. Antonio Cobos (2002) lo cuenta con estas palabras:

Ve hacia tu prometido con tu amor inoportuno, tú que te olvidas de tus hermanos muertos y tu hermano vivo, y de tu patria. Que acabe así cualquier romana que llore un enemigo (p166)

Horacio entonces sería conducido a juicio, pero su padre lo defendió diciendo que había actuado como un hombre honorable, fiel a su patria, y que su hija había sido asesinada con justicia. [1]

También este mito tuvo gran influencia a través del teatro de Corneille Horacios donde muestra en escena la parte mas dramática de la obra, donde sobretodo destaca la mano dura del padre Horacio con los valores ciudadanos, como se puede ver en estos fragmentos:

Gracias a los dioses, son dignos de su patria. […] Tratad de hacer lo mismo para aliviar vuestras penas, y pensad las dos que sois romanas. (pp. 130)

[…] Los dos han muerto por su país como Hombres de honor. Eso me basta. (pp.136)

Análisis Formal

David recrea un interior cerrado, sin ningún tipo de decoración, solo una silla de madera. La escena la forman 3 personajes masculinos en fila, situados a la izquierda del cuadro, un hombre mayor al centro con tres espadas en las manos y a la derecha, un grupo de mujeres y niños que se niegan a mirar la escena.

Crea un gran contraste entre las 2 escenas. En primer lugar, los Horacios, el grupo donde predomina la linea recta. Sus cuerpos, musculados, donde se aprecia una gran influencia clásica, y que se encuentran haciendo un juramento con la mano levantada en gesto de moriturim te salutant. Se ha identificado al primero como el hermano victorioso por ser la figura mas importante de las tres y la única que jura con la mano derecha. En segundo lugar las mujeres, cuyas lineas son curvas y provoca un triángulo imaginario que conduce la vista al centro. Los tres grupos de personajes se separan fácilmente con la ayuda de la arquitectura del fondo, a través de tres arcos de medio punto.

Aunque este fue el cuadro definitivo, no seria la opción escogida por David. En primer lugar, su cuadro iba a llamarse Horacio victorioso entrando a Roma, pero no le convenció esta idea porque pretendía representar la parte mas trágica del mito. La nueva idea que tuvo fue la de pintar al padre defendiendo al hijo ante el tribunal, pero era un escena demasiado complicada para ser representada. Entonces, se decidió por representar el deber civil durante el juramento e incluir a las mujeres, que reflejan la parte más dramática. Será un cuadro muy importante porque David separa dos escenas diferentes en un mismo sitio, recreando también conceptos muy distintos.

Su promotor fue Angiviller, y le mandó hacer un cuadro sobre el bien público y privado, que ocuparía un espacio privilegiado en l Gran Salón. Su idea era que apareciera el padre defendiendo al hijo, pero David quería representar a la hermana muerta. Esta idea fue rechazada. Rey y artista no se ponían de acuerdo y David decide irse a Roma para inspirarse, puesto que la escena se recreaba en esta ciudad. Al final no tendría en consideración las ideas del rey, y solo introduciría virtudes que tenían algo que ver con lo que se le encargó, entre ellas la templanza,  obediencia y benevolencia.

Análisis iconológico

La descripción que hace el museo del Louvre, lugar donde se encuentra El juramento de los Horacios, es un breve resumen del mito y la explicación de los hijos haciendo un juramento de vida o muerte frente a su padre, a la derecha sus hermanas y madre, con los nietos, y que muestran los sentimientos de tristeza. Se trata de una pintura moral, patriótica, de heroicidad romana que abandona la temática galante mitológica y la pintura histórica, y se mete en un terreno narrativo con unos valores internos.

Gracias al texto de Delécluze[2] Louis David. Son ècole & son temps sabemos que este cuadro nunca abandonó el Louvre. Se pintaría a Roma y su primer destino fue el salón de París, se quedaría al palacio hasta 1802 y luego el Estado lo compraría y lo llevaría al Louvre, donde formaría parte de una colección dedicada a David.[3]

El cuadro de Jacques-Louis se basa en el juramento de los horacios frente al padre, un panorama que no se encuentra en el mito pero que pretende basarse en la fidelidad y honorabilidad por parte de los Horacios, capaces de hacer frente a la muerte por su patria.

Ya desde bien pequeño, David se sintió conmovido por el arte romano y las ruinas, una moda bien enraizada del siglo XVIII. La arquitectura romana presente en su obra creará un ambiente teatral y dramático, oscuro, donde sobretodo destacan las espadas del centro y la rigidez de los cuerpos de los hermanos.

David fue todo un experto en incluir dentro de sus pinturas su apoyo a la República y la lucha incondicional frente las opresiones del Antiguo Régimen. Este sentimiento patriótico se aleja de la élite, pero se acerca a las clases burguesas. Muchos autores han relacionado la voluntad de vincular los ideales de la sociedad francesa con los ideales romanos. Un ejemplo es Walter Friedlaender que habla de un “sentimiento exaltado y patriótico […] que había respondido a las exigencias de la teoría clásica” [4] También hace referencia a dos escenas representadas en el cuadro, diciendo que la parte de los Horacios es mas viril y recrea la fidelidad y el patriotismo, mientras que la zona de las mujeres es mas sumisa y muestra debilidad.

La pintura de David es un ejemplo del posicionamiento nacional. Se prefieren los valores públicos a los privados, como opina Juan Antonio Ramírez “proclama la virtud moral, política y civil, y la prioridad de los valores públicos frente a los privados” [5] El héroe da su vida por la patria aun pudiendo morir por ella. Estos valores son los que proclama Francia, valores grandiosos que superan la muerte.

Otros autores como Norman Bryson hablan de la figura de la mujer y sobretodo de Camila, la hermana que muere a causa de la ciega nacionalidad del Horacio vencedor. Según Bryson, David en realidad pretende mostrar la brutalidad de estos actos, la destrucción humana y la crueldad del hombre, a través de la tragedia en la figura femenina.

No se sabe ciertamente si el papel de hombres y mujeres hace referencia a una posición política o se basa en la tradición

Conclusión

Este cuadro se sabe que produjo gran polémica a causa de las novedades simbólicas y artísticas que incluye. Se expuso en el Gran Salón de París en 1885 y fue el más grande de toda la exposición. Una de las mayores críticas que recibió fue la innovación de recrear una escena del mito que no aparecía en el propio mito. La mayoría de cuadros del Gran Salón eran de pintura histórica, y la monarquía pretendía de alguna forma parecer menos corrupta, pero David camufla en esta pintura un sentimiento revolucionario.

Las clases burguesas eren las que tenían que hacer frente al Antiguo Régimen y su base era la familia, en el Juramento de los Horacios la figura principal es la del padre y la escena se desarrolla dentro de una casa llena de miembros de la familia. Esto podría significar que los valores empiezan primero dentro de la intimidad familiar.

Otra crítica fue la de la arquitectura, decían que no había perspectiva y estaba mal hecha. También se criticaron el hecho de que dos de los hermanos juraban con la mano izquierda, y que el grupo de mujeres parecía más bien cansado que triste.

Aún así, este es un cuadro imprescindible en la historia del arte porque por un lado representa dos escenas en una misma imagen, y también recrea las virtudes que el rey quería incluir. Haría referencia a la burguesía a través de los lazos familiares de este nuevo grupo, y distinguiría el papel de hombres y mujeres dentro de una sociedad donde la mujer no tenia palabra ni opinión. Todo esto lo hace incluyendo una gran teatralidad y supervivencia de los valores clásicos.

[1] COBOS, Antonio (2002)

[2] Alumno de David

[3] SARRIA FERNÁNDEZ, Carlos (2011)

[4] FRIEDLAENDER, Walter (1989)

[5] RAMÍREZ, Juan Antonio (1996)


Bibliografia

CORNEILLE, Pierre. Horacio; (traducció de Mauro Armiño. Barcelona: Planeta. 1985

TITO LIVIO. Història de Roma I (XXIV); (text revisat, traducció i notes d’Antoni Cobos. Barcelona: Fundació Bernat Metge, 2002)

CÁMARA MUÑOZ, Alicia; CARRIÓ-INVERNIZZI, Diana. Historia del arte de los siglos XVII y XVIII. Redes y circulación de modelos artísticos. Madrid : Centro de Estudios Ramón Areces, D.L. 2014

FRIEDLAENDER, Walter. De David a Delacroix. Madrid: Alianza. 1989

RAMIREZ, Juan Antonio. Historia del Arte. Madrid: Alianza. 1996-1998

SARRIA FERNANDEZ, Carlos. “El juramento de los horacios de Jacques-Louis David. Historia, crítica y  lenguaje”. Isla de Arriarán, 2011, nº37., p. 105-130.

VÁSQUEZ GIBSON, Paz Valentina, “Los Horacios y los Curiacios: la pervivencia de una leyenda romana”, Revista Historias del Orbis Terrarum, Anejos de Estudios Clásicos, Medievales y Renacentistas, vol. 5 pp.18- 39

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