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San Carlo Alle Quattro Fontane, también llamado San Carlino, es una iglesia barroca construida alrededor de 1638 y 1641, aunque la fachada es la última pieza que se llevaría a cabo y se acabaría hacia el año 1667. Se encuentra en la Via del Quirinale, en Roma, y hace esquina con la Via delle Quattro Fontane.

Su autor fue Francesco Borromini (1599 – 1667) y la obra la encargó la Orden de los Trinitarios Descalzos de Roma. La iglesia se encuentra junto al claustro y el convento de los Trinitarios. Cosa que provocó que el espacio destinado al lugar de culto fuera reducido y presentara muchos problemas en la construcción y disposición de los espacios, ya que el solar no medía más de 25m. Además, Borromini tuvo el reto de construir con materiales mucho más pobres de los que acostumbraba debido a que esta órden tenía pocos recursos económicos.

La obra de borromini tiene relación con la geometría y un gran estudio matemático de las obras. Como cualquier arquitecto barroco, parte de los elementos de la arquitectura clásica, pero no respeta la proporción de los órdenes clásicos, sino que los reorganiza y reinterpreta. Sus obras se caracterizan principalmente por la línea curva, que recuerda el sistema orgánico del movimiento y dinamismo, pero incluso siendo líneas no se guiará por el arco y la bóveda, porque estos elementos se consideraban “paganos” y optará por arquitrabes rectos. No significa que Borromini no utilizara arcos y bóvedas, pero siempre daba prioridad a los arquitrabes rectos propios del estilo paleocristiano.

PLANTA Y CÚPULA

La iglesia tiene una planta muy peculiar y será muy influyente en el transcurso del tiempo, por ejemplo será el modelo que coge la iglesia de San Carlos Borromeo en Viena. Se caracteriza por ser ondulada, con entrantes y salientes, y no tiene una sola línea recta. Su forma es romboidal con mucha flexibilidad, o también se puede decir que coge la forma de dos triángulos, un modelo de medieval[1]. Es una planta muy dinámica que incluye las columnas de cuatro en cuatro. Borromini en vez de poner semi columnas, coloca columnas  enteras, exentas y ancladas a la pared.

planta

Nos encontramos entonces con dos capillas laterales que alternan huecos cóncavos y el ábside, pero también hay dos capillas internas, una con forma hexagonal junto a la puerta de entrada que alberga pinturas al óleo de Giussepe de Milán y otra puerta al lado del altar.

La planta baja se divide en tres niveles que alternan espacios huecos rematados con conchas veneras y que están separadas por columnas de orden gigante, de fuste liso, monolítico y capitel compuesto, aunque en algunas de los capiteles las volutas se encuentran invertidas[2].

Los tres niveles estan rematados con un arquitrabe, que en la zona del ábside se extiende dando lugar a un pequeño frontón. La bóveda está llena de casetones decorados con flores.

El hecho de que no encontramos ningún ángulo y que está rematado con línias curvas da sensación de unidad y recogimiento durante las celebraciones litúrgicas.

En la parte superior encontramos directamente la bóveda, que no se sustenta sobre ningún tambor, sino que se reclina directamente sobre los arcos de las capillas y las conchas, decoradas con medallones rodeados de querubines, un recurso constante de Borromini. En ellas se representan a San Juan de Mata con San Félix de Valois, la aprobación de la orden, Inocencio III que recibe la inspiración divina de San Onofre durante la misa y finalmente la salvación de los esclavos musulmanes.

La cúpula es ovalada y no tiene ningún tambor, pero si que encontramos algunos pequeños nichos donde se abren ventanas que permiten entrar la luz, debajo, un contorno curvilíneo sujetado por las conchas. La cúpula está completamente decorada con un artesonado geométrico donde se mezclan formas de cruces[3], hexágonos y octágonos, que a medida que se acercan a la linterna van reduciendo su tamaño, para crear de esta manera un efecto de lejanía. De alguna manera, estas formas también nos recuerdan los más viejos artesonados de madera que podíamos encontrar en las basílicas paleocristianas con techos de madera. Aquí encontramos otra característica de Borromini, intentan con sus obras den una imagen triunfal de la iglesia, y que se basa más en la espiritualidad y la religión interior, tomando como modelo el cristianismo primitivo, con obras austeras y faltas de decoración, que distraía a los fieles de la oración.

cupula

Albertos. J. Cúpula de San Carlino. [Fotografía] Recuperado de: http://www.vigoenfotos.com/roma/iglesia_quattro_fontane_2.html#.Vv1ML6SLTIU

La linterna también tiene los lados convexos que juegan con el movimiento. Da tanta luz que parece que, la Cruz de los Trinitarios que se dibuja en la parte superior, está flotando en el cielo. Es un elemento típico de la arquitectura de Borromini tratar de dar una luz natural difuminada, a la manera del sfumato de Miguel Ángel, con el fin de suavizar el interior y las lineas curvas. En el centro de la linterna hay un símbolo de la Santísima Trinidad.

El interior de la iglesia muestra una de las principales características de Borromini, la ausencia de color, todo es blanco y la única decoración se realiza con relieves  que juegan a hacer claroscuros a través del foco de luz de las ventanas. Lo que aporta color y rompe con este blanco de la iglesia son los retablos, que están enmarcados en dorados y estuco blanco. Estos retablos se encuentran en el altar, donde se representa San Carlos Borromeu, hecho por Pierre Mignard, y a las paredes laterales, la canonización de San Miguel de los Santos y el éxtasis de San Juan Bautista.

Bajo la iglesia había una cripta con unas medidas y formas muy parecidas a las de la iglesia.

FACHADA

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La fachada será lo último que se hace de la iglesia. Tendrá dos pisos divididos por un arquitrabe ondulante y seguirá un esquema muy similar: tres espacios, uno central y dos laterales, con columnas de orden gigante combinado con otras de orden pequeño, y la aparición de un gran número de hornacinas, que en la parte inferior se llenarán con esculturas, pero en la parte superior permanecerán vacía.

La planta baja tendrá dos partes cóncavas y una central convexa, y se divide en dos niveles. El primero con la puerta de acceso que tiene una pequeña escalinata de tres escalones y dos ventanas ciegas, redondas, coronadas y acompañadas de dos columnas pequeñas que sujetan un arquitrabe que se rompe a causa de las columnas gigantes. El segundo nivel sobre el arquitrabe tiene tres hornacinas llenas de esculturas, los padres fundadores en los lados y el santo de la iglesia en el centro, ésta se encuentra acompañada por dos ángeles que lo coronan con sus alas. Debajo de él se encuentra el escudo de la orden trinitaria. Cabe destacar que los nichos de los lados están rematados por un arquitrabe recto, mientras que el central, en el que se encuentra San Carlos, es curvo.

El piso superior sigue el mismo modelo, pero las tres partes son cóncavas, aunque en el centro hay un pequeño balcón que da forma convexa, siguiendo el mismo esquema del piso inferior. A los dos laterales tenemos hornacinas vacías con pequeñas columnas que soportan un arquitrabe en el que encontramos ventanas ciegas y encerradas en un cuadrado. El balcón central tiene encima un medallón apoyado en dos querubines. En origen, se representaba aquí la Anunciación, pero sería destruida en el siglo XIX[4]

Hay especulaciones de que, puede ser que Borromini tenia idea de incluir dos torres en la fachada por su esquema geométrico, y finalmente solo se haría una, con forma triangular pero que seria sustituida por un campanar cuadrado, que es el que encontramos actualmente.

INFLUENCIAS

San Carlino tendría una gran influencia  y reconocimiento en la época. De hecho, gracias a  esta iglesia, Borromini recibiría gran cantidad de proyectos y trabajos, y conseguiría una notable fama.

Una de las principales características que influyen en Borromini es la forma ovalada, que a mediados del siglo XVI ya había comenzado a ser estudiada como una nueva posibilidad de planta por Peruzzi y Serlio, pero sólo había sido una idea y no se había llevado a cabo hasta entonces[5]. Sí que encontramos cúpulas ovales como la de Sant’Andrea Sulla in Via Flaminia de Vignola.

El artesonado de la bóveda proviene de un grabado de Serlio donde interpreta uno de los mosaicos encontrados en Santa Costanza, y Borromini lo proyectará en tres dimensiones. También es posible que este tipo de cúpulas y plantas con formas curvas vinieran ya impuestas o influenciadas por el Concilio de Trento que tenía intención de renovar la forma de las iglesias y el culto.

Continuando con la cúpula, en Roma no era usual que se sujetara con un anillo, sino que más bien era un recurso de Lombardo y que se usaba para evitar la utilitzación de contrafuertes.

Las fachadas curvas estaban empezando a tener mucha fuerza en el barroco, y por nombrar algún ejemplo, nos podemos centrar en la iglesia de los Santos Luca y Martina de Pietro da Cortona, donde ya se ve una fachada convexa.  Borromini será un gran genio que dará paso a muchos arquitectos que empezaran a hacer un tipo de plantas y fachadas dinámicas.

[1] WITTKOWER, Rudolf, 1979, p. 197-206

[2] Potser aquest siga l’únic element pagà que trobem en l’església i que rep influència de la romana Vila d’Adrià.

[3] La creu serà important no sols com a símbol de Crist, sinó com a un símbol important en la Ordre Trinitaria

[4] http://www.sancarlino.eu/chiesa/index.asp

[5] ARGAN, Giulio Carlo. 1980. p. 72

BIBLIOGRAFIA

ARGAN, Giulio Carlo. Borromini. Madrid : Xarait, 1980

BLUNT, Anthony. Borromini. Madrid: Alianza, 1982 (Versió de Fernando Villaverde)

DE LA PLAZA ESCUDERO, Lorenzo (coor.) Diccionario Visual de Términos Arquitectónicos. Madrid: Cátedra, 2012

NOMBERG-SCHULZ, Christian. Arquitectura Barroca. Madrid : Aguilar, 1989

WITTKOWER, Rudolf, Arte y arquitectura en Italia 1600-1750. Madrid : Cátedra, 1979

<http://www.sancarlino.eu/chiesa/chiesa.asp> (Data de Consulta el 24 de març de 2016)

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